Políticamente Incorrecto

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Roberto Camps Cortés

Un populista en la Presidencia

Roberto Camps Cortés

Sería prudente tomar providencias en la economía familiar ante un posible escenario económico adverso para el país y por ende, en Guerrero, me decía un amigo luego de la toma de protesta del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Teníamos el antecedente del paso de López Obrador por el gobierno de la Ciudad de México entre 2000 y 2005, periodo en que cayó la inversión y fue tema de discusión en el segundo debate presidencial.

Por si las dudas, opté por liquidar y cancelar varias tarjetas de crédito, solventé un préstamo bancario. estoy por finiquitar un préstamo hipotecario; también me voy a deshacer de algunas motocicletas (mi gran pasión) y guardaré el dinero.

Los cálculos que hicimos no estaban equivocados: la economía de país se estancó y retrocedió 0.1 por ciento; miles de empleados federales fueron despedidos, entre ellos un pariente político que después de ser maltratado y despedidos por sus nuevos superiores, por fin pudo cobrar los meses que le debían para poner un pequeño negocio.

Para diciembre de 2019, la pérdida de empleos en la Cuarta Transformación ascendió a 382 mil 210, la peor caída de la última década, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Hay muchos indicadores que dan cuenta de la pésima conducción de la economía del país por parte de López Obrador durante 2019 y el primer trimestre de 2020, situación que se agrava por efectos de la pandemia por coronavirus.

Dudo mucho que, al eliminar aguinaldos, bajar sueldos de subdirectores para arriba, mueva las cifras del PIB en México, pero sí tienen un efecto mediático que, al fin y al cabo, es lo que le interesa a un presidente populista.

Hacer caso omiso a los empresarios de proteger la planta productiva postergando (que no cancelando) algunas obligaciones fiscales, tampoco me parece una idea, ¿de dónde sacaremos dinero si dejamos de cobrar impuestos?, palabras más o menos respondió el presidente a las diez propuestas que le hicieron llegar.

Quedó descubierto entonces, que tenía razón el subsecretario Urzúa, que no existía el “tesoro de Moctezuma” que presumió López Obrador, es decir, los 400 mil millones de pesos de los que habló, tenía para enfrentar la crisis.

Lo que sí dejó en claro en su mensaje de este domingo, es que seguirá echando mano del Fondo de Estabilización por segundo año consecutivo, recursos ahorrados por sus antecesores, a quienes utiliza como escudo un día y otro también, para explicar el mal funcionamiento del país.

Dice también que no va a subir los precios de la gasolina. Esperemos que dicen los mercados mundiales que él, por supuesto, no controla.

Al escuchar al presidente decir que va a crear 250 mil plazas de trabajo mediante obra pública, me remonta a la década de los 70’s en que López Portillo dijo que defendería el peso como un perro. Sí puede crear esos empleos mediante la inversión estatal, es cierto, pero también hay que decir, son empleos temporales. Y si el año pasado se perdieron casi 400 mil empleos, más los que se acumulen este año, es más que evidente que el déficit seguirá.

Nos dijo el presidente que mantendrá el trato de privilegio fiscal para la franja fronteriza norte, pero a los municipios turísticos del país, afectados por la ausencia de turistas, ningún anuncio en lo particular.

Tal vez haciendo uso de sus propios datos, AMLO desoye las previsiones económicas que hace su secretario de Hacienda para el año que viene. La recesión para 2020 se calcula ente 4 y 7 por ciento en negativos.

López Obrador enumeró los millonarios recursos que reparte a los sectores desprotegidos, pero ¿cómo los va a hacer el presidente ante la acumulación de desempleados, el cierre de empresas, la disminución de ingresos?

En vías de mientras, continuaré con mis previsiones para sobrevivir en una economía que cae, cae… Como cae el presidente en el ánimo de la gente y en las encuestas.

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