Patrulla de papel

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Enrique Castillo González

El máximo riesgo para un contagio son las multitudes

Enrique Castillo González

Cierto es, nosotros, los activos de este Think Tank, decidimos mantenernos dentro de éste, y aquí permaneceremos hasta que la emergencia lo disponga; estamos recibiendo datos e información buscando volverla producto inteligente. Algo definitivo: la oleada de politiquería tiene agrietados todos los caminos de la información, por ello es repetitivo ver pasar noticias falsas; con el tiempo convertido en montaña, entonces desde su sillón, el sargento Limón tomó la decisión de compartir un análisis el cual, sin duda, está ligado a la prospectiva del tema mundial de salud pública.  Así, Limón se pone de píe, se hace dueño del espacio y del viento y monta su voz en ellos.

¿Qué es una multitud?

Una multitud -y tomo ideas del psicólogo español Florencio Jiménez- es la reunión temporal o pasajera de un grupo de personas reaccionando juntas a un estímulo; tentativamente, constituyen un medio potencial para despertar emociones y alentar su expresión. Limón ya dueño del micro/foro continúa.

Se distinguen de una masa organizada en que los miembros de esa (multitud) rara vez se conocen, además de que tienen un interés o ideales comunes que persiguen colectivamente (como los seguidores de un equipo de futbol en un estadio). El sargento se coloca en la cabecera de la mesa y avanza sobre el terreno de la información, su voz camina directo sin buscar los flancos pues sabe que la verdad hace veces de infantería decidida.

Dice Limón: existen diferencias sutiles entre, masa, muchedumbre, multitud, y otras, desde luego más claramente multitud y conceptos expresivos de acciones colectivas como motines, revoluciones, etc. quizás podemos retener para nuestros propósitos la idea que la multitud en el sentido antes descrito es la unidad básica de análisis del comportamiento colectivo. Siendo luego otros factores los que califican diversamente el comportamiento de esa… multitud.

No existen modelos en el comportamiento, ya que esta colectividad no tiene estructuradas reglas de comportamiento, identidad propia, red semántica, controles formales, líderes, tradiciones o pautas establecidas que ejecuten sus miembros.

Sin embargo, el proceder de la multitud algunas veces se puede volver violento, ya sea por contagio o una sobre excitación por el ambiente en el que se encuentran; dicho comportamiento aun cuando puede ser calificado como irracional normalmente está dirigido a metas específicas, usualmente con dirección e inteligencia, por lo que esta conducta tiende a ser racional en la medida que los líderes controlen los impulsos y emociones del grupo.

En ocasiones, el proceder de la multitud pareciera ser muy natural, espontáneo e impredecible, pero no; es solo una actitud, resultado de la respuesta a una emoción ya que casi siempre el comportamiento es una parte de tradiciones o una cultura, por lo que dicho comportamiento es factible de ser analizado y hasta predecirse y controlarse. Una característica esencial de las multitudes es que dentro de la dinámica de su fase inicial comunican un sentimiento de anonimato; luego entonces es común observar que en un momento de intranquilidad social, sumando a una debilidad institucional, las multitudes que aleatoriamente se forman en las calles, pueden ser transformadas en multitudes activas o turbas, sobre todo cuando el evento que atrae la atención enerva las emociones de las personas estimulando instintos primitivos en el homo sapians (sic), desatando hostilidad hacia sus semejantes, los bienes ajenos y/o a las autoridades del orden.

Algunos investigadores no están del todo de acuerdo sobre que existe un comportamiento integrativo en las multitudes, pero en lo que sí coinciden es en que existen multitudes a las que de manera programada se alienta en ellas el contagio emocional controlado, e incluso llegan a servir a una función social (como las porras oficiales de un equipo deportivo). Para esta integración, mediante una motivación directa se logra la liberación de tensiones que normalmente no encuentran forma de expresarse, con el objeto de estimular sentimientos y emociones que robustecen la solidaridad del grupo.

En cambio, una turba es una multitud desorganizada, con alto grado de excitación emocional, tendiente a realizar un acto violento, agresivo y fuera de la ley, tales como linchamientos, pillaje, destrucción de bienes de terceros, impedir un acto de autoridad o despojar de un bien a un particular.

Generalmente el objetivo del acto violento es un individuo o un grupo al que se identifica como fuente de la atención o frustración de la turba, como el caso de linchamiento de ladrones, el robo o destrucción de casas de un grupo rival, la obstaculización de la aprehensión de delincuentes en barrios populares o la invasión de tierras a expolíticos que vinculan con un abuso durante su gestión como funcionarios públicos. Acá Limón, que está en uso de la voz, comienza a cambiar el ritmo pues busca aterrizar su idea.

Un ejemplo tristemente célebre del comportamiento colectivo de una turba, fue el ocurrido el 24 de noviembre en San Juan Ixtayopan, Tláhuac D.F., en el que fueron linchados tres hombres por una multitud que, bajo rumores sin fundamento, se convirtió en una turba enardecida (dio cuenta el diario la Jornada) dos hombres fueron quemados vivos y uno más herido gravemente durante un linchamiento perpetrado por más de 300 pobladores de San Juan Ixtayopan, delegación Tláhuac, luego de que los tres hombres fueron presuntamente sorprendidos tomando fotografías a niños afuera de una escuela de la zona. Sin embargo, los presuntos delincuentes no pretendían robarse a los niños (sic) como argumentaron los padres de la familia, que empezaron a rodearlos y agredirlos, sino que eran tres agentes de la Policía Federal Preventiva, cuyas explicaciones de que realizaban investigaciones de narcomenudeo, no fueron escuchadas.

De todas las formas de acción que emplean el contagio emocional, las turbas son las que más dependen de un liderazgo (no formal) para su dirección, ya que el ser humano no es violento hasta que recibe un estímulo y se percata de que el anonimato la permitirá la impunidad.

Y, por último, (agrega el sargento Limón) existe una forma de manifestación que puede ser producto de una multitud o una turba y es el motín, esta, es una conducta colectiva que conlleva un comportamiento destructivo irracional, puede presentarse de manera sincronizada en varios lugares y a través de varias turbas. Los participantes en estos eventos, normalmente con la furia y destrucción de sus actos buscan expresar sus emociones negativas (ira, odio, frustración y resentimiento social) y muestran una rebeldía generalizada antes que fundamentos o propósitos definidos.

Este tipo de manifestaciones de violencia normalmente se presentan en centros penitenciarios (entre grupos de delincuentes rivales) o corporaciones militarizadas, pero también existen casos en que se llevan a cabo entre la población por motivos étnicos o raciales, siendo este tipo de motín muy impredecible, ya que en un corto plazo se puede convertir en un movimiento armado o un movimiento político.

La pregunta aquí es -dice Limón buscando despresurizar el Think Tank– con la acción de indolencia del actual gobierno para enfrentar la crisis de coronavirus ¿no estará creando (el Estado mexicano) condiciones para que se materialicen los fenómenos de conducta expresados en varios párrafos de este mi discurso?… terminó de hablar Limón y los presentes solo atinamos a hacer el gesto de ¡Plop!

Último patrullaje.- En el aire está la pregunta ¿y si Andrés Manuel no está equivocado?

Greguería.- La peor de todas las epidemias es la del pánico.

Oxímoron.- Temblé muy quieto.

Haiku.- hada de azules alas,

              piel de vainilla,

              sonrisa tibia…

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