China y sus mercados de animales vivos en los 80’s

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Esteban Valdeolívar Sánchez

Todo lo que corre y vuela… a la cazuela.

Dicho popular
Esteban Valdeolívar Sánchez

Mi primera adscripción en el Servicio Exterior Mexicano fue la Embajada de México en Beijing, República Popular China en 1980, país que me marcó por las múltiples experiencias vividas, además de conocer a mi esposa Grecia y el nacimiento de mi hija Stephanie en Hong Kong, entonces Colonia Británica.

A principios de los 80, los diplomáticos extranjeros teníamos por límite la ciudad de Beijing. No podíamos salir de la ciudad sin autorización escrita del Ministerio de Relaciones Exteriores. Estaba prohibido viajar en el interior del país sin consentimiento de la autoridad, so pena de ser declarado persona non grata en 24 horas.

Podíamos manejar nuestro vehículo hasta la Gran Muralla China.

Para viajar a Tianjin, el puerto más próximo a la capital -en el Golfo de Bohai-, nos daban un permiso escrito que entregábamos en tres o cuatro puestos de revisión de ida y vuelta en una carretera estrecha y peligrosa de dos carriles con muchos camiones de carga entre Beijing y Tianjin.

En dos ocasiones visitamos Tianjin. La primera con mi maestro y Embajador Víctor Manzanilla Schaffer y su esposa Robyn, con quienes, al salir del hotel, la gente nos empezó a rodear y a tocar con curiosidad porque seguramente en aquellos años nunca habían visto a un Wuaigo Ren o diablo extranjero, como nos llamaban los Chunguo Ren o chinos, les decíamos nosotros.

Nuestra segunda visita en Tianjin la hicimos acompañados de un matrimonio francés; Gabriel y Eveline. Él, director ejecutivo de la petrolera Elf Aquitaine, que realizaba trabajos en aguas profundas del Mar de Bohai en exploración para su posible extracción y comercialización de petróleo y gas.

Recuerdo que, cuando salimos a caminar por las calles de Tianjin, llegamos a un mercado de animales vivos a flor de tierra donde tenían enjaulados todo tipo de animales domésticos y silvestres que eran sacrificados a sangre fría, desollados, pelados y descuartizados para venta al público, sin higiene alguna. ¡Impresionante experiencia! No creíamos lo que veíamos.

En otra ocasión, en un viaje para diplomáticos organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores a la Provincia de Guangdong, en el sur del país, colindante con la Zona Económica Especial de Shenzhen y los nuevos territorios de Koolong; iniciamos nuestra visita en Cantón y, al separarnos mi esposa y yo del grupo, llegamos a un mercado de animales vivos con el mismo escenario en la venta y sacrificio de canes, felinos, aves, reptiles, quelonios, roedores e insectos que también preparaban y comían en el mismo mercado.

Sin duda, fue una experiencia que nunca olvidaremos y así seguimos nuestro viaje en el sur para cruzar el delta del Río Perla y llegar a Macao, colonia portuguesa, donde el Gobernador Vasco Almeida y Costa nos recibió y atendió por varios días, para seguir a Hong Kong de regreso a Beijing.

El coronavirus, propagado desde Wuhan, se ha relacionado con la venta de fauna salvaje en un mercado que los expertos describieron como una incubadora perfecta para nuevos patógenos. La pandemia ya se controló en China, pero avanza peligrosamente en todo el mundo, incluyendo México.

Estimado lector, cuídese y observe las recomendaciones emitidas por las autoridades de salud.

Como siempre, usted tiene la mejor opinión.

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