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Miguel Ángel Arrieta Martínez

Félix, tan ocurrente como peligroso

Miguel Ángel Arrieta Martínez

Todavía no se confirma el destino final de Félix Salgado Macedonio en su proyecto rumbo a la gubernatura de Guerrero, pero el movimiento que encabeza el Senador ya revela indicios para dinamitar no solo el posicionamiento favorable de Morena en la entidad, sino todo el proceso de maduración de una estructura social con esbozos democráticos.

El sesgo separacionista aplicado por su primer círculo de colaboradores-seguidores, en el sentido de que si el presidente Andrés Manuel López Obrador no hace candidato a Salgado Macedonio, los felixistas tienen contemplado ya un escenario de hacer alianza con otro candidato opuesto a Morena, no es otra cosa más que el retroceso al chapulineo que ha frenado la germinación de una cultura electoral progresiva.

Por lo pronto, la intención de difundir esa versión se enmarca como una amenaza para fragmentar a un partido, -Morena-, que de por sí rumbo a una etapa de evaluación interna en búsqueda de candidatos, se ha encontrado con la amarga realidad del marcado divisionismo derivado de la lucha por el poder.

El problema para los felixistas es que no entienden que Morena gana la elección para gobernador sin Félix, pero Félix no gana sin Morena.

La revisión de la historia partidista de Félix Salgado Macedonio, confirma aquello de que en política solo se conoce a alguien cuando le das poder; si los mandos de Morena escarban el curriculum del legislador, seguramente detectarán densa turbiedad en su supuesta fidelidad a la ideología de izquierda.

De hecho, el mega convivio mezcalero que el Senador ofreció el fin de semana en los jardines del centro de convenciones de Acapulco, fue la reedición de la pasarela instalada en los tiempos de hegemonía priista; acarreo de colonos y campesinos, repartición de viandas y la presencia predominante de personajes beneficiarios de Salgado Macedonio a su paso por la alcaldía acapulqueña.

Ahí apareció Arquelao de la Cruz, Secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas en el gobierno de Félix Salgado y quien diseñó aquel acuerdo aprobado por el entonces alcalde para permitir que se construyeran edificios de cinco pisos en terrenos cercanos al aeropuerto Juan Álvarez, lo que colocó a Acapulco bajo el ultimátum de la Dirección General de Aeronáutica Civil, de perder su clasificación de aeropuerto internacional si no se cancelaban esas construcciones.

Una mirada a la lista de asistentes al festejo de Salgado Macedonio, permite llegar a la conclusión de que lo que se conforma alrededor del Senador no es un equipo con propuestas políticas para llegar a la disminución de la pobreza o la instauración de un impulso económico generador de empresas e inversiones. Lo que realmente se aprecia es una bufalada incontenible en sus pretensiones de tomar por asalto el poder.

Por lo menos, la presencia de uno de sus invitados especiales, Marco Antonio Suástegui, el radical opositor a la construcción de la presa La Parota, es la mejor tarjeta para que los grandes capitales decidan no participar en Guerrero.

Aunque no se ha profundizado en el análisis sobre el giro sociopolítico que Morena puede inducir en Guerrero, luego de permanecer inalcanzable en la preferencia electoral rumbo a la elección del 2021, en el fondo prevalece la percepción de que esta condición de puntero abre también los riesgos para que este partido inicie un episodio de resquebrajamiento interno, similar a la experiencia que vivió el PRD de Salgado Macedonio cuando arrasaron en el proceso electoral del 2005 y Félix gano la presidencia municipal de Acapulco.

Lo primero que hicieron los perredistas en el poder, fue deslindarse de un modelo de integración de las izquierdas; Alcaldes, Salgado Macedonio entre ellos, diputados locales, federales, senadores y el gobernador Torreblanca Galindo marcaron su zona de poder como si fueran de diferentes partidos.

De ahí que ahora que el grupo compacto de felixistas promueva la versión de que si la selección del candidato a gobernador no recae en su favorito, se van a apoyar otra propuesta, se entiende que dentro de Morena hay quienes pretender repetir lo que algunos de ellos hicieron no hace mucho en el PRI y PRD.

Al final de cuentas, Morena es un conjunto integrado por grupos y personajes provenientes de los más diversos partidos y representaciones ideológicas ligadas al radicalismo, pero también su fuerza se sustenta en un descomunal sector de la sociedad que le apostó al proyecto de López Obrador como una forma de desterrar las inservibles y nocivas prácticas políticas del pasado.

La clave de evitar la reproducción de modelos de autoritarismo partidista, radica en que la sociedad que votó por ese cambio, hoy vigile que el cambio no concluya en propuestas ocurrentes. Y Félix es tan ocurrente como peligroso.

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