Patrulla de papel

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Enrique Castillo González

Impacto Consecuencial

Enrique Castillo González

Culiacán, capital del riquísimo Estado de Sinaloa; el pasado 17 de octubre, recién pasado el sol por el cenit, en el sector de Tres Ríos, una sección de fusileros de infantería rodeaba una casa en espera de ordenes; pareciere que la presencia de las tropas calentó la situación pues en cuestión de minutos se presentaron a ese punto vehículos civiles llevando hombres fuertemente armados.

Podemos entender esto, al ver ese movimiento; el oficial al mando optó por entrar a la casa a donde se dirigía la operación y desde ahí pedir instrucciones, los poco más de 30 fusileros se parapetaron y esperaron.

Pocos minutos después de tales eventos en las redes sociales ¡del mundo! se repetía esta información: ha sido capturado por el Ejército Ovidio Guzmán López quien es hijo del famoso narcotraficante Joaquín Guzmán (a) El Chapo Guzmán.

Aunque se ignoraba la reacción de hombres convertidos ipso facto en sicarios y debido a la extraordinaria capacidad de comunicación, producto de le tecnología contenida en cientos de teléfonos inteligentes, información, instrucciones y órdenes brincaban de un celular a otro e incluso imágenes de buena calidad le seguían mostrando al mundo como se desarrollaba eso que solo 120 minutos antes había iniciado en el sector de Tres Ríos de Culiacán.

Como agua sobre un río joven observamos en pantallas de televisores y celulares decenas de sicarios llevando armas de alto poder e incluso poderosos rifles antiaéreos empotrados dentro de trocas (sic) cruzando la ciudad, vimos unidades militares concretándose a no disparar dentro de la zona urbana ello sobre las calles la ciudad de Culiacán.

Simultáneo a lo visto en las pantallas, periodistas narraban y opinaban acerca de los eventos criminales en la ciudad capital de Sinaloa; y sí, es difícil no escribir la palabra caos; solo con decir que el Gobernador Quirino Ordaz al ser entrevistado desde la Ciudad de México, justo cuando se estaban presentando tales eventos, ese, nunca atinó a dar un reporte preciso. Acá, hay un pero.

El bombardeo de datos de todo tipo (visuales, auditivos y mixtos) más el tipo de información (reporte, crónica u opinión editorial) realmente afectó la toma de decisiones; agreguemos el hecho de que el Comandante Supremo de las FF.AA. volaba justo en esos momentos de la CDMX a la Ciudad de Oaxaca y, al hacerlo en vuelo comercial, lo pudo haber limitado en la comunicación. Como sea la situación crítica maduraba el jugoso fruto de la especulación.

Esa misma noche el Secretario de Seguridad (Alfonso Durazo) en un comunicado conjunto intentó dejar sentir a los medios que la situación estaba bajo control; los resultados de esa rueda no fueron los esperados.

Ahora; la meta de este patrullamiento no está en dar vueltas al tema ese de ¿Qué pasó realmente con el hijo del Chapo? Eso está ya muy discutido, acá lo buscado es ¿cuál hubiera sido el impacto consecuencial si los fusileros de infantería, que exitosamente habían asegurado al ratoncito, hubieran defendido su posición y repelido las agresiones de aquellos sicarios fuertemente armados?

Recordemos algo; quien les daba órdenes a los gatilleros amenazaba con hacer un desmadre si no liberaban al patrón y ese desmadre tenía como carne de cañón a civiles Y FAMILIAS de los militares ahí en Culiacán. Así entonces, de manera colegiada (sic) el gabinete de seguridad del Gobierno Federal (recordemos que el Comandante Supremo volaba a Oaxaca) tomó la decisión de no seguir deteniendo al ahora famoso Ovidio, asumiendo la responsabilidad el secretario Alfonso Durazo.

Más, volvamos al proyecto de la prospectiva del impacto consecuencial.

Solo algunos apuntes antes de calificar el impacto si se hubieran tomado otras decisiones; en 1968 el presidente de la República Mexicana (Gustavo Díaz Ordaz) ordenó se disolviera una concentración de manifestantes; en poco más de una semana comenzarían los Juegos Olímpicos y existía el riesgo de un monumental fracaso político (y por añadidura económico); ahí actuaron fuerzas oscuras que incluso traicionaron al Ejército mexicano. Meses después el mismo Díaz Ordaz en el Congreso de la República reconoció y asumió la responsabilidad histórica, aunque hasta el día de hoy no existan cifras oficiales de muertos y heridos.

Diciembre de 1994, San Cristóbal de las Casas (Chiapas); luego de haber asesinado a policías municipales, un numeroso grupo de gente armada avanza hacia un cuartel militar y dispara contra los soldados de la guardia colocada ahí para justo eso, prevenir incursiones hacia ese edificio; tras la sorpresa el personal militar reacciona y logra colocarse para abatir a aquellos que ya habían causado algunas bajas; desde los Pinos, en el lejano Distrito Federal; el entonces presidente y Comandante Supremo de las FF.AA, Carlos Salinas de Gortari, ordena el regreso de los soldados a sus cuarteles comenzando así al camino del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y toda la historia también ustedes, siempre inteligentes lectores ya la conocen.

Lo sabemos, como lo sucedido en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco y en San Cristóbal las Casas, hay cientos de decisiones tomadas por el presidente en funciones, decisiones, hay que decirlo, alejadas de la ortodoxia de un gobierno republicano; desde Miguel Alemán Valdez hasta Enrique Peña Nieto a ese acto (decisión) le han dado el nombre de razón de estado… hasta ahí lo dejo pues hoy no es el tema. Volvamos al impacto consecuencial.

¿Qué hubiera pasado si en Culiacán, aquella sección de fusileros repeliera la agresión, defendiera su posición y mantuviera al prisionero (sic)? No tenemos duda, hoy las consecuencias tendrían a México entrando a los teatros de una rebelión, decenas de sicarios abatidos y soldados muertos, civiles heridos y madres llorando… ah, y el resto del mundo consumiendo el escandaloso producto mediático.

A tiro de piedra seguiremos leyendo y escuchando a los reaccionarios pidiendo llevar al paredón a AMLO; ya en oficinas más serias se estarán calculando los costos de la crisis, costos altísimos si el Ejército hubiera actuado en modo destrucción. Hoy, a 72 horas de los eventos en Tres Ríos, Culiacán, están trazados varios escenarios; el 99 por ciento de esos totalmente especulativos, aunque para nos, los de la mesa de este think tank, el escenario real es la reactivación del orden y la construcción de análisis para buscar que esto no se vuelva a presentar no solo en esta ciudad, en todo México. Una más, hoy vemos y escuchamos a entes como Ricardo Alemán, Beatriz Pages, y Carlos Loret expresando agrias opiniones, lo pueden hacer, aunque, su base ética y moral esté vuelta polvo. En fin.

Último patrullaje.- Justo ayer tuvimos en la mesa blanca al senador Manuel Añorve, con excelente talante el acapulqueño definió cual fue su postura frente los temas Guardia Nacional y uso legítimo de la fuerza, y aunque hubo intentos de parte de los analistas por sacar la nota, el doctor en derecho siempre fue hábil para no caer en la provocación de los curiosos. No hay duda, este programa transmitido por Cable Costa, desde el canal VOtv, tendrá invitados de alto nivel, solo con decir que ya estuvieron ahí Luis Walton y Manuel Añorve podemos generar prospectivas, bien por Mario Radilla y Manuel Nava, y bien también por el siempre agudo Miguel A. Hernández.

Balazo al aire.- A prueba las tácticas urbanas.

Greguería.- Tras tremendo patadón al avispero, el agudo apicultor ha podido ver dónde está la reina y seguramente podrá separar a los zánganos.

Oxímoron.- La parte blanda del pavimento.

Haiku.– veo en ti a mi niña pues,

               tus ojos tienen 13 años;

               lo otro es solo tiempo…

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