Pido un aplauso para… José José

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Si en tus ojos decides castigar al que ha cantado cuando haya quebrantado tu Ley Santa. Haz que le ahogue el llanto de sus ojos, haz que padezca triste y desolado. Siembra abrojos debajo de sus plantas, ponle canas y arrugas en la frente, pero déjale voz en la garganta… Porque bien sabes tú, Dios providente, que aunque todo lo sufra humildemente ya no podrá vivir si ya no canta.

Carlos Cea y Díaz

Antes de ser coronado como El Príncipe de la canción, José José tuvo una vida llena de altibajos que lo marcaron dentro y fuera de la música. Nacido el 17 de febrero de 1948 en Azcapotzalco, José Rómulo Sosa Ortiz, nombre real del cantante, tuvo el talento incrustado en su ADN.

Fue hijo del tenor José Sosa Esquivel, quien debutó en 1950 en Bellas Artes, y de la concertista de piano Margarita Ortiz, quienes además procrearon a José Octavio (historiador musical), y a Héctor (pianista), quien también se inclinó por la música, pero fue José quien tendría la estrella para el canto.

Desde sus primeros años mostró ganas de adueñarse el micrófono al participar en los festivales y coros escolares, lo que le dio su primer acercamiento al amor y cariño del público. Mientras tanto, aprendía a tocar la guitarra, siguiendo también la orden de su padre de continuar con sus estudios en mecánica de aviación, además de la tendencia de escuchar únicamente música clásica en casa.

Fue entonces que, en 1963 con escasos 15 años, decidió formar un trío musical al lado de su amigo Alfredo Benítez y de su primo Francisco Ortiz, inclinándose por un sonido que lo definiría en el futuro como un eterno romántico. Tan sólo dos años después obtuvo su primer contrato para grabar de manera profesional con Discos Orfeón, aunque en ese entonces fue presentado bajo el nombre artístico de Pepe Sosa, donde interpretó populares canciones como El mundo, popularizada por el italiano Jimmy Fontana y Mi vida, del francés Alain Barrière.

Esto significó el inicio profesional de su carrera, sin embargo, no tuvo el impacto que él quería. Esto sólo incremento su deseo de superación y lo llevó a crear un trío enfocado en el jazz y bossa nova, bajo el nombre de Los Peg, acompañándose de Enrique Sánchez y Alberto Herrera.

Si bien muchos ojos disfrutaron de su voz y ritmo antes de ser una estrella mundial, un oído quedó prendido bajo su encanto y fue el del compositor mexicano Rubén Fuentes, hoy director musical de El Mariachi Vargas de Tecalitlán, quien le ofreció un contrato con la filial RCA Víctor. Esta mancuerna vendría con una condición dolorosa para el cantante: debía dejar los centros nocturnos.

Bajo el oído de Fuentes y en dupla con Armando Manzanero, lanzó en 1969 su primer LP y decide dejar atrás el nombre de Pepe Sosa y a manera de homenaje a su padre, quien había fallecido un año antes debido a su alcoholismo, se autonombra José José.

Tuvo mediana aceptación pero luego llegaron éxitos como Sin ella, Pero te extraño y Cuidado y finalmente La nave del olvido, de Dino Ramos, le ayudaría a tener su primer gran tema.

El cantante se fue abriendo paso lento pero seguro como uno de los mejores intérpretes de la música en español y su presentación en 1970 durante el II Festival de la Canción Latina —después conocido como OTI— cimbró su carrera. El triste fue la canción interpretada; no le dio el triunfo, lo que fue considerado por el público como un robo, pero le abrió las puertas de otros mercados como Israel y Rusia.

Este fue el inicio de una década llena de logros, entre ellas su coronación, pero también de muchos sin sabores.

El cantante comenzó a repetir la historia de su padre, mezclando la música con el alcohol, por lo que su madre internó en un centro contra las adicciones; un año después retomó su carrera y debutó en el cine con Buscando una sonrisa, al lado de Nadia Milton.

Al sentir poco apoyo de la disquera RCA, José José terminó su contrato y firmó con Ariola, con quien lanzó el disco Reencuentro y canciones como Buenos días, amor y Gavilán o paloma. Vinieron una cascada de discos y de éxitos.

Otro de sus grandes logros fue convertirse en el primer cantante latino en hacer videos musicales de sus canciones.

Luego vino un declive. Producto de incansables giras nacionales e internacionales, así como la constante grabación de discos, además de sus problemas con la bebida, trajeron como resultado un deterioro en la voz.

Tras una recuperación y varios discos más, logró su propia estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood y un premio Grammy por su trayectoria.

En 2006 formó parte de la telenovela La fea más bella y al siguiente año develó una estatua y un busto en su honor en la Ciudad de México.

Una parálisis facial lo sacó de circulación. Casi al mismo tiempo fue lanzada su autobiografía Esta es mi vida, pero su salud volvió a quebrantarse.

Hacia 2015 regresó con un concierto en Teatro Metropolitan en 2015. Fue su última presentación como cantante.

En homenaje al artista, se montó la obra Amar y querer y la lanzó la serie biográfica José José: El príncipe de la canción, mientras lidiaba con un cáncer de páncreas cuyas complicaciones acabaron con su vida ayer.

Excesos que marcaron su vida para siempre

Los problemas en su adolescencia mermaron también la vida del cantante. Además de caer en el alcoholismo al igual que su padre, el cantautor sufrió varios malestares que se fueron agravando con el paso del tiempo.

En 1972 enfrentó una neumonía que casi acaba con su vida; al mismo tiempo tuvo una falla en su diafragma torácico, lo que dio como resultado un gran deterioro en su voz, la cual logró balancear con un prolongado tratamiento de ejercicios de respiración. Eso alimentó el mito de que nunca pudo igualar aquella interpretación de El triste de 1970.

A finales de los 80 tuvo que someterse a varias operaciones en sus cuerdas vocales, debido al excesivo uso de alcohol y cortisol que, aunado al poco descanso, le generó problemas para cantar. También padeció diabetes, una parálisis facial y lidió terminó con un tumor en el hígado.

La vida amorosa de un ser humano

En el inicio de su carrera, Sosa Ortiz se enamoró perdidamente en su juventud de una mujer que, prácticamente, tenía el doble de su edad. Natalia “Kiki” Herrera Calles, nieta del general y expresidente de México, Plutarco Elías Calles, y el cantante mexicano se enamoraron. Se casaron casi de manera inmediata.

Fue uno de los pasajes más obscuros de la vida del cantante. Ella tenía más de 40 años y él apenas 22. Tenía tres hijos y era una mujer divorciada que, en esa época, era un lastre social muy enraizado en el México de los setenta.

Así como rápidamente decidieron unir sus vidas, así también llegaron los problemas y grandes pleitos entre ambos. Había no solamente diferencia de edades sino diferencia de clases sociales. Algunos rumores apuntan a que hubo   envidia profesional porque mientras José José ya conocía el éxito, ella apenas empezaba a trabajar en el mundo del espectáculo.

Estuvieron juntos durante 18 meses, hasta que no aguantaron más y se separaron en 1973 con mucha polémica. Los problemas de alcoholismo de José José tampoco se podían ocultar en esa relación tormentosa. Tras una larga batalla legal, el astro mexicano le concedió el divorcio a ‘Kiki’ en 1975.

Según periodistas de espectáculos, el verdadero enemigo de José José no fue su amor desmedido por “Kiki” Herrera sino sus demonios internos.

Comenzó a beber en exceso para asimilar su éxito arrollador. Se rodeó de gente que le festejaba todo, le adulaban y fomentaban sus parrandas, vicios y borracheras, señalan.

Una noche, la tragedia se encargó de recargarle esa enorme losa del vicio. “Kiki” Herrera regresaba a su casa y murió arrollada por un tren que pasaba cerca de su hogar. Jamás se investigó a fondo esa muerte que muchos consideraron como extraña debido a que el vehículo donde venía no tenía mayores daños, pero el cuerpo de ella estaba destrozado entre los fierros de la pasada máquina.

En ese entonces, Herrera Calles se había convertido en una acérrima enemiga de la transformación que sufriría la Ciudad de México con la extensión de los ejes viales que realizó el gobierno del priista Carlos Hank González. Esa transformación provocó excesos gubernamentales al aplicar a su arbitrio expropiaciones contra mandatos judiciales que indicaban lo contrario.

La muerte de ella ocasionó que José José se hundiera en el alcoholismo y la drogadicción.

Otro gran amor del cantante fue la modelo Ana Elena Noreña Grass, mejor conocida como Anel. Ella era hija mayor de Manuel Noreña, vendedor de autos, y Elena Grass, ama de casa, quienes procrearon cuatro hijos. Toda la familia se fue de ilegal a Estados Unidos para instalarse en Los Ángeles, California.

Anel ganó un concurso de belleza en esa ciudad norteamericana y regresó a México para trabajar en películas con Mauricio Garcés y participar en programas de televisión que encabezó el argentino Raúl Astor.

Cuando conoció a José José se enamoró de él, pero estaba casado con “Kiki” Herrera. Antes de divorciarse se unió al cantante procreando a su hijo José Joel y posteriormente a su hija Marisol.

Ambos vivieron felizmente hasta mediados de los 80, cuando el matrimonio entró en crisis debido a los problemas con el alcohol del cantante, además Anel comenzó a subir de peso nuevamente. Finalmente, el matrimonió se quebró definitivamente en 1987 en que Anel, como describió en su libro autobiográfico Volcán apagado, pensó en matar a sus hijos y suicidarse, al no comprender por qué su matrimonio no había funcionado.

Al superar ese dolor inicial, junto al cantante firmaron en común acuerdo el divorcio en 1991.

En 1993, José José conoció a su tercera esposa y con la que supuestamente permaneció hasta el final. Tuvo una hija con ella llamada Sarita Sosa Salazar.

Conocida como Sarita, es cubana y gracias al mánager Willy Vicedo conoció al cantante.

Después de un largo tiempo, José José le llamaba mientras estaba en rehabilitación de sus adicciones y ella lo visitaba.

Tres años más tarde se casaron. Y a pesar de que también vivieron varias dificultades, el matrimonio siguió junto.

El Príncipe siempre dijo que su esposa Sara es su guía, su ángel de la guarda.

Y fue precisamente la cubana quien dio a conocer los detalles de la muerte del extraordinario cantante que ha perdido México.

La muerte de José José se volvió trending topic en las redes sociales, muchos famosos y cibernautas han compartido sus condolencias por el fallecimiento del cantante. En el Parque de la China, en la colonia Clavería, de la alcaldía Azcapotzalco, el público le rindió homenaje desde que se conoció su fallecimiento. El homenaje fue simple: todos corearon las canciones que siempre cantó el Príncipe de la canción.

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