Patrulla de papel

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Enrique Castillo González

Crisis de la “hotelería” en Acapulco.

Para estos días, por estas fechas y con la información obtenida, no hay duda: sí existe crisis en los hoteles de Acapulco; y sobre los escritorios de los propietarios de hoteles de 5 y 4 estrellas está perfectamente explicado.

Y aunque en este patrullamiento hablaremos solo del tema hoteles no ignoramos los asuntos relacionados a las políticas públicas de turismo pues una cosa tiene que ver con la otra, dicho coloquialmente son asuntos que van junto con pegado. Ahora, lo escrito en la mitad del primer renglón del párrafo, es el quid de la idea base del apunte.

Y como lo que se busca es dejar transparente y clara la situación que vive la hotelería en Acapulco tuvimos que echar mano a la mejor herramienta… los números… laicos hierofantes tenedores y hacedores de la gran verdad, la certeza matemática; con eso empiezo.

Ed Di Luca.

Durante el 2019 se levantaron 23 mil nuevos cuartos de hotel sobre el territorio mexicano quedando así distribuidos: en Quintana Roo, el 44%; en CDMX, 9%; Jalisco, 7%; B.C.S., 6%; Nayarit 5% y Guerrero 4%; ya en las otras entidades se repartieron los 13% restantes.

Van ahora más datos que usted, agudo lector, volverá información.

La tarifa promedio (costo de la habitación) de los hoteles en Acapulco en esta temporada es de $800.00; en otros destinos (Cancún) competidores del propio Guerrero, la tarifa promedio por noche es de $3000; en Los Cabos $3.500. ¿Qué tal?

Otro giro al tornillo. En Guerrero es común, no normal, ver en el espectro mediático: a la burocracia de las Secretarías de Turismo, municipal y del estado festinando logros (¿?); sin embargo, regrese usted a las cifras arriba mencionadas y entenderá la inexistencia de motivos para festinar. De hecho, haciendo cuentas de lo invertido en rubros como promoción y viajes a foros y ferias internacionales se entenderá la causa de los señalamientos de corrupción; humm…

Conrad Hilton.

Va la segunda. Desde la década del 2010, al mismo tiempo que la burocracia se tragaba la promoción turística de Acapulco, los hoteles de este destino comenzaron a desmantelarse. Empresas como Fairmont, Hyatt, Westin, siguieron los pasos de Hilton y otras operadoras de ese perfil, es decir, salida de grandes compañias hoteleras más, corrupción galopante del aparato que vive de las políticas públicas de turismo en Guerrero, da como resultado, números rojos. Volvamos al tema hoteles:

Hay algo de suma importancia para la historia hotelera de este destino: aquí han estado directores de enorme nivel, un par de ejemplos, uno del siglo anterior y otro más de este; Myles McGourty (1985-1988 en el Hyatt Regency); el joven irlandés fue director del área de Alimentos y Bebidas y su desempeño fue tan bueno que hoy, 33 años después, es la cabeza de la cadena Hyatt en Latino América.

El otro ejemplo es Ed Di Luca, neoyorquino al que el corazón le late a ritmo de candombe, también salido de la división de Alimentos y Bebidas este morocho sí que le metió carácter a la llegada de Banyan Tree a México, podría agrandar el apunte para hablar de Myles y Ed. Pero ese, hoy no es tema.

Myles McGourty.

El punto acá es: la hotelería de Acapulco vive el borde del colapso… y es triste pues aquí nació el espíritu hotelero de Latino América; verá usted, tuve también la intención de dar datos para explicar la terrible falta de conectividad que sufre el puerto, pero, atorado en el gancho de la pena ajena decidí dejarlo para otro apunte.

Ahora, la situación en Acapulco con respecto a la hotelería no tiene una solución a tiro de piedra, la Secretaria de Turismo de la 4T no muestra a Guerrero dentro de su atmosfera de cosas importantes y sí a eso sumamos la grilla y el clientelismo de malos liderazgos en el gremio… ¿escenarios?

El escenario base es que empresarios importantes van a rescatar el destino, posiblemente no el “tradicional” ni el “dorado” pero si sacarán adelante el emergente “Diamante” ello con poderosas operaciones hoteleras; otro buen escenario es Carlos Slim vuelve a intentar rescatar a la Cala de Santa Lucia e incluso a las mismas Caleta y Caletilla.

Pero, un analista cáustico no puede dejar de hacer un apunte para dibujar en escenario catastrófico, voy con ese: Acapulco se convierte en el simple balneario de la clase común del centro del país, va más allá del turismo huésped del camarena y cliente del súper turismo para desfigurarse en un llano “turismo A.B.C” ¿y qué es ese tipo de turista? Es el turista solo consumidor de agua, bimbo y cocacolas.

Hotel Caleta.

Ultimo patrullaje.- Aún sin llegar a ser secretario de Turismo de la 4T, Miguel Torruco hablaba de la necesidad de elevar el perfil del turista: que traigan más divisas para que se lleven mejores experiencias era ese el espíritu de la idea; enganchado en ese discurso el Presidente de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Acapulco (AHETA), hablo de José Luis Smithers, se colocó en la misma posición del funcionario federal. José Luis estimó que justo esa es la tesis que necesita la hotelería del puerto; ahora, sin lugar a dudas, el hotelero, hoy Gerente del Acapulco Plaza (sic) está mostrando férrea intención, no obstante que recibió una Asociación desmantelada y habitada por entes siniestros.

Se ve difícil que José Luis alcance a levantar la hotelería de las bahías (Santa Lucia, Acapulco, Puerto Marqués), pero sí mucho podrá hacer si apoya el arranque de un nuevo Acapulco desde la Riviera Diamante. Ahí lo dejo.

Balazo al aire.- ¿Qué sigue del turismo ABC?

Greguería.- Un hotel es no solo la antítesis de un cuartel, es la némesis de la incomodidad, la tristeza y el aburrimiento.

Oxímoron.- Un cuarto entero

Haiku.- ¿viene del río? ¡perfecto!;

             hija del agua

             dueña de sueños.

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