Bajo fuego

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José Antonio Rivera Rosales

Suprimir a las Fuerzas Armadas

José Antonio Rivera Rosales

Primero fue una versión que circuló muy sutilmente entre analistas políticos que adivinaban la intención del candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, en favor de desaparecer las Fuerzas Armadas.

Después fue el propio presidente quien, en una entrevista con el diario La Jornada el día primero de julio pasado, deslizó la idea de extinguir a las Fuerzas Armadas de México para sustituirlas precisamente con la Guardia Nacional aún en construcción.

“Si por mí fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional, declararía que México es un país pacifista que no necesita Ejército y que la defensa de la nación, en el caso de que fuese necesario, la haríamos todos. Que el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar la seguridad”, fueron las palabras textuales del mandatario, citadas por el periódico.

Claro que las palabras del tabasqueño debieron causar inquietud en círculos militares, dados los alcances que entrañan en caso de que decida llevarlo a cabo que, conocidas sus tendencias contradictorias, no sería nada extraño.

Si las cosas caminan en ese sentido, entonces la Guardia Nacional sería su avanzada para desmantelar al Ejército, Armada y Fuerza Aérea, lo que sin duda alguna acarrearía consecuencias imprevisibles en la vida nacional.

Ahora, un general en retiro hizo pública una carta dirigida a “militares y marinos retirados” que refleja sensiblemente esa inquietud de los militares por las pretensiones de López Obrador, que con la supresión del Estado Mayor Presidencial ya dio muestras de que sí podría proceder en ese sentido.

Recogemos aquí un texto de Jorge Medellín, el reconocido analista de temas militares y de seguridad, quien comenta la carta del general en retiro Sergio Aponte Polito, un divisionario con una impecable y combativa hoja de servicios:

“En su “Mensaje para militares y marinos retirados”, que en realidad va dirigido a todos los integrantes de las fuerzas armadas mexicanas, aparecido en la sección de Opinión del diario Plaza de Armas, publicado en la ciudad de Querétaro, es claro en sus señalamientos hacia figuras destacadas de la política nacional a las que, sin embrago, no ubica por sus nombres, pero marca por sus declaraciones y posturas.

“Quien haya seguido con atención las columnas del general Aponte encontrará de inmediato en la carta del divisionario una especie de segunda parte o remake de aquel texto suyo del 5 de abril de 2018, titulado “No apoyé ni apoyaré a AMLO”, en la que, con todas sus letras, le dijo al entonces candidato tabasqueño que no tenía la calidad moral para ser Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y que era inadmisible verlo solicitar apoyo y adhesión a su causa a través de terceros luego de haberse dedicado a atacar de manera injusta e infundada al Ejército y a la Marina.

“Además, el general Aponte le recordaba a Obrador en aquella columna que su idea de crear una Guardia Nacional sería un desastre, no lograría el reclutamiento deseado y sería el principio del fin de las fuerzas armadas, porque significaría atomizarlas y reducirlas a una mínima expresión.

“Aponte Polito ya tenía en la mira al hoy presidente constitucional, al recordarle sus acusaciones hacia las fuerzas armadas a las que responsabilizó de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y a la Marina de haber masacrado a un grupo de jóvenes en Nayarit. Acusaciones falsas, le reclamaba Aponte al entonces candidato.

“En la carta de esta semana, el general Aponte no se atreve a ponerle nombre al destinatario, no se atreve a dirigir la inquietud y el reclamo al ahora Comandante Supremo de las fuerzas armadas. Tal vez sea por eso.

“El general se refiere a acontecimientos recientes, a declaraciones de “algunos políticos que quieren desaparecer al Heroico Colegio Militar y también a las fuerzas armadas de México”. Lo que no recuerda con todas sus letras el general Aponte es la entrevista que Obrador le dio a La Jornada días antes del 1° de julio, fecha en la que el mandatario celebró la histórica votación que lo llevó al poder.

“En la entrevista, el presidente declaró que si por él fuera desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional. El pronunciamiento dio la vuelta al mundo y reavivó las brasas del ánimo militar y naval en torno a su Comandante Supremo.

“Ahora, el general Aponte advierte sobre las decisiones del presidente López Obrador y su intención de ir suprimiendo a las fuerzas armadas a través de la Guardia Nacional. Al mismo tiempo pide a marinos y soldados en retiro unirse un solo objetivo, que es el de fortalecer a la Sedena y a la Marina, porque éstas son instituciones del pueblo, de un solo hombre”.

Hasta aquí el texto de Medellín. Pero, ¿quién es el general Aponte Polito?

Un episodio sucedido en Tijuana allá por 2006 lo pinta de cuerpo entero: ocurrió que el mando fue designado para hacerse cargo de la región militar, donde “se percató pronto de que las autoridades policiacas, ministeriales y judiciales en Baja California incumplían sus deberes de garantizar la seguridad de las personas”.

Según narra un columnista que se enteró de los hechos, “más allá del auxilio que, previa petición, la autoridad militar ha de prestar a las civiles, se atribuyó facultades que, además, implicaban una permanente crítica al poder estatal”.

“Estableció un sistema de denuncia ciudadana a través de Internet, cuya contraseña electrónica era una oferta y un reproche: “Llame, nosotros sí vamos”. Instalado en enero, en abril el servicio había sumado más de dos mil llamadas, muchas de las cuales proporcionaron al comandante de la Región Militar información sobre el funcionamiento de las corporaciones de seguridad pública y de procuración de justicia del estado. (Hay que decir, para completar la información sobre ese mecanismo, que por lo menos en un caso incumplió su promesa en circunstancias graves: los secuestradores del ingeniero Enríquez Nishikawa, insatisfechos por el monto del rescate recibido asaltaron a balazos en mayo pasado la casa familiar de su víctima. Su hermana Aiko denunció el ataque ante la Región Militar y nadie acudió en su auxilio)”.

La cuestión es que por esas fechas el general Aponte construyó un grupo de reacción para contestar a la demanda ciudadana que se manifestaba harta de las corruptas autoridades de Baja California, denunciadas por su colusión con el crimen organizado.

Esto lo convirtió en una suerte de héroe popular entre la ciudadanía de Tijuana y otras ciudades de Baja California, que lo vieron como un héroe por enfrentar de verdad a las violentas bandas criminales que asolaban la entidad. Estamos comprometidos a regresar sobre este tema.

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