Los niños de la guerra

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Esteban Valdeolívar Sánchez

Esteban Valdeolívar Sánchez

Estando asignado a la Embajada de México en Beijing, en el año de 1982, el gobierno de México estableció relaciones diplomáticas con la República Popular Democrática de Corea; de esta manera, acompañé al embajador Víctor Manzanilla Schaffer a Pyongyang, a la presentación de sus cartas credenciales ante el mismo Kim Il Sun, padre de Kim Sun Il y abuelo de Kim Jong Un, actual Jefe de Estado norcoreano.

Una vez realizada la acreditación concurrente ante la cancillería norcoreana, el jefe del protocolo diplomático, dispuso para nosotros una agenda de actividades durante el día. Visitamos las sedes de los poderes Ejecutivo y Legislativo; el museo nacional de historia y lugares de interés general.

Nos llamó poderosamente la atención El Palacio de los Niños.

Un edificio de arquitectura clásica coreana, imponente y exageradamente pulcro. En su interior, cientos de niñas y niños de edades entre los 6 y 10 años nos mostraron sus habilidades aprendidas en baile clásico, danza, teatro, poesía, música, canto, matemáticas y deportes.

Al final de la demostración y a la orden de un silbato, un grupo de 50 pequeños formaron filas de dos y con una marcialidad impecable, llegaron frente a nosotros, con saludo militar y cronómetro en mano, desarmaron y armaron en un minuto un rifle de asalto Avtomat Kalashnikov de patente rusa, conocidos mundialmente como AK-47. Lo mostrado por las niñas y niños coreanos no nos sorprendió, porque lo mismo habíamos presenciado en el Palacio de los Niños en Beijing.

El pasado domingo 12 de mayo, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) difundió un video en el que niños nahuas de Rincón de Chautla anunciaron que combatirán a los grupos delictivos que intentan tomar el control de su localidad, mostrando palos a manera de armas y movimientos militares.

Es preocupante, grave y condenable, que adultos abusen de la inocencia de los niños para inducirlos y usarlos en fines aviesos y oscuros que nada tienen que ver con ellos y sean desviados de actividades propias de su edad, como lo hemos visto en las últimas décadas en conflictos armados en países de África, Europa, Medio Oriente, Asia y América latina, que son utilizados como “niños de la guerra”, reclutados y adiestrados para matar.

¡No! eso no queremos para nuestros niños mexicanos y guerrerenses, a pesar de vivir en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Es importante que los tres órdenes de gobierno y en particular el federal, voltee su mirada a Guerrero y en lugar de quitar programas de carácter social y proyectos estratégicos como las Zonas Económicas Especiales, los impulse y refuerce, así tenga que castigar a quienes hayan cometido actos de corrupción por mal uso o desviación de recursos públicos.

Guerrero es un estado pobre que ha dependido casi en su totalidad por décadas del presupuesto federal.

Falta mucho por hacer y posicionar al Estado en los indicadores de desarrollo de la media nacional.

Turismo, minería, agricultura, ganadería y servicios son el sustento de la generación de empleos y desarrollo económico, así como el siempre regateado presupuesto federal por los gobiernos de ayer y hoy. ¡No hay más!

Como siempre, usted tiene la mejor opinión.

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