Patrulla de papel

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Enrique Castillo González

La historia hotelera de Acapulco (1)

Enrique Castillo González

Aca, en nuestro cuarto de ideas, cohabita con uno de los mejores turistólogos de Latinoamérica; convencidos, los de la mesa de que la Gobernabilidad encuentra un gran descanso en la productividad de las empresas y, sabidos de que esa (la gobernabilidad) es vital para la Seguridad Nacional, decidimos entonces comentar algo de la industria sin chimeneas y pues lo natural fue que habláramos de Acapulco. Así pues, desde la silla Four Diamond’s escuchamos algo de la historía del gremio hotelero de Acapulco.

La historia de los hoteleros en Acapulco es interesante, alguna vez los grandes hoteles de cadenas internacionales importaban a gerentes (Hilton, Marriot, Hyatt, Holiday Inn, etc.). Aún lo siguen haciendo (Banyan Tree) sólo que ya no hay muchas cadenas internacionales.

Recordemos que en los 70’s, el gobierno de México era propietario de la Operadora Nacional de hoteles cuyo presidente era el señor César Balsa, dueño del hotel insignia del país, (hotel El Presidente de Acapulco).

Sin duda ese fue una de las mejores propiedades de esa cadena en México.

Para esos años la hotelería en el puerto crecía de manera firme y sostenida; entonces no había problemas que requirieron la unión de los hoteleros quienes, en su mayoría, eran empíricos turisteros.

En Acapulco, el primer presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles fue César Balsa, posteriormente fue el señor Pedro Valle, quien estuvo ahí por muchos años, hasta que un gerente del hotel Ritz Jean Francoise ¨Nogueras, con otros ejecutivos de la hotelería grande de aquel Acapulco crearon la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Acapulco (AHETA), aunque en esa acción discriminaron de facto a los pequeños hoteles de Hornos y Caleta.

Mientras, el Acapulco tradicional surgían liderazgos como el de Camilo Miranda Cruzmanjarrez quien, no sobra decir, era restaurantero; más los hoteles de la zona lo hicieron su presidente; posteriormente el Contador Público Luis Miranda fue su presidente, Daniel Islas, Leandro Oropeza, Javier Saldívar, y algunos más; todos ellos propietarios y con necesidades diferentes a los empleados de las grandes hospederías.

Eso fue marcando una separación en los intereses del destino, fraccionándolo y quitándole fuerza al sector hotelero.

Acapulco tiene cerca de 19 mil cuartos de hotel; Cancún tiene cerca de 40 mil; Playa del Carmen 100 mil.

Esta diferencia es clara en lo que respecta a la inversión hotelera; aquí se ha estancado y muy pocos hoteles son competitivos comparando con inversiones en los centros integralmente planeados y con destinos extranjeros.

Agregamos a lo dicho por Four Diamond’s el que con recursos inteligentes el Gobierno del Estado tiene un amistoso control dentro del gremio (hotelero). Obvio que el charm y excelente uso de su praxis de RP que despliega el secretario Ernesto Rodríguez Escalona es la base de tal control. Hace un mes hubo relevo natural en la AHETA llegando a ese liderazgo un hotelero profesional quien, hay que decirlo, lucha por regresar la fuerza de Estrellas y Diamantes. Del anterior presidente de AHETA solo alcanzamos a decir que nunca contó ni con el agrado ni con la simpatía del aparato de Estado.

Como sea, la hotelería de Acapulco tiene la obligación de volver a ser la universidad hotelera de América Latina y, créalo, de lograrlo se alcanzará también un marco de Seguridad adecuado.

Último patrullaje.- La inserción de nuevas operadoras en la hotelería de la Bahía de Acapulco (AM Resort’s y Hotsson) además de inyectar recursos trae también fuerza y buenas esperanzas.

Balazo al aire.- La fuerza de Acapulco.

Greguería.- A la sombra del Banyan Tree, K/P y su mujer tejieron un sueño, será cosa de pensar como ellos.

Oxímoron.- Hotel inhabitable.

Haiku.- Noche; mucho más que

           oscuridad y silencio…

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