Patrulla de papel

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Enrique Castillo González

Del cómo la hotelería de Acapulco está perdiendo estrellas

Enrique Castillo González

Para nuestra mesa de trabajo ha quedado claro que eso de poner y quitar estrellas a los hoteles tuvo su origen cuando viajeros norteamericanos que solían atravesar su país en automóvil calificaban los hoteles en los se hospedaban poniéndoles o quitándoles “estrellas”. Sus vecinos del sur (y el resto del mundo) observaron la practicidad de tal método y pues nada, lo adoptaron.

Sin duda que fue durante la Administración de Miguel Alemán Valdez al frente del Consejo Nacional de Turismo (periodo presidencial de Adolfo López Mateos) que la Hotelería en este país tomó estándares internacionales y uno de esos fue el calificar a la Hotelería sí, con estrellas.

Llanamente, aquellos automovilistas viajeros lo describían así: una estrella, solo con lo indispensable. Dos estrellas; servicios con infraestructura básica. Tres estrellas; instalaciones adecuadas, servicios completos y está dirigido sin grandes lujos. Cuatro estrellas; instalaciones de lujo y servicio superior. Cinco estrellas instalaciones y servicios excelentes. Tenemos claro que se tendrá que revisar debemos entender por “instalaciones” y “servicios” ello ya que el criterio del viajero norteamericano es diferente al latino, europeo y/o asiático.

Como sea, desde los días del lopezmateismo, la Secretaria de Turismo y el Consejo Nacional se hicieron de ese arbitraje formando así la Subsecretaria de calidad y regulación. En sus primeros años, el trabajo de esa Sub/Sría se cumplió; el gobierno federal creía tanto en la hotelería mexicana que hasta participó como empresario, la cadena “hoteles Presidente” tuvo buenos resultados, sin embargo el ánimo de los próximos presidentes (después de Luis Echevarría) decayó, dejando que las entidades federativas con vocación turística se quedarán con eso de calificar (con estrellas) a los hoteles.

Por supuesto que existen diferentes perfiles de hospederías; de playa, de negocios, de grupos y convenciones, y ahora con esos extraordinarios micro paraísos llamados hotel spa. Por ello, y para dejar que los expertos de nuestra mesa expliquen le pedimos a José (Pepe) Cedano partiera su opinión arriba de la tabla, fue entonces que Pepe nos dijo…

“El sistema de estrellas es internacional y se usa para que los clientes sepan la calidad de servicios que ofrece una hospedería, desafortunadamente la SECTUR autorizó dos nuevas categorías que no existen en otra parte del mundo, “categoría especial y Gran Turismo” e hicieron esto para atraer a inversiones de lujo. Cedano enfatiza: obvio que hoteles que estaban calificados con 2 o 3 estrellas pues se aumentaron una o dos, incrementando el precio de sus tarifas, ah, pero no mejoraban el servicio y menos la calidad de ese. Pero Pepe fue más lejos:

Sumemos que, al ya estar esas calificaciones solo en oficinas del gobierno estatal las “verificaciones” se amañaron lo que en el muy corto plazo, a la hotelería acapulqueña le hizo perder competitividad en los mercados internacionales.

Pero vámonos al quid de este apunte; esto de poner y quitar estrellas a los hoteles de Acapulco ya no funciona para atraer turismo, sobre todo porque el grueso del “viajero” que llega es nacional y mayormente del centro del país y su manera más estricta de calificar su hotel es ¿tienen alberca?

Como sea, el tema además de abrirse da para más, así entonces cerramos con esto.

En conversación con el director del hotel Playa Suites se compartió una información extraordinaria estoy totalmente consciente que mi hotel es un extraordinario “4 estrellas”, tenemos la cantidad suficiente para ser un muy buen hotel de playa, nos alimenta una excelente cocina (¡y cómo no!, un chef Oaxaqueño), él área de “cuartos” viste las habitaciones conforme sus estándares y el manejo de nuestros tiempos y movimientos es óptimo. Y Fernando Robledo (por cierto ex Águila Blanca) concluyó: entiendo que una buena tarifa a hospederías de mi perfil no debe rebasar los $1,300 por noche. Antes de dar el último trago al café, Robledo puso en mis manos un documento que traza la ruta para saber si una hospedaría cuenta con estrellas y de ser así cuánta. Le llamaremos a ese (documento) el estándar Robledo y en otra conversación que esta mesa tenga donde el tema sea hotelería lo habremos de desplegar.

Último patrullaje.- ¡Éxito político en el Municipio de Oaxaca! Ayer se desarrollaron elecciones para definir quién estará al frente de las 13 agencias municipales (una quedó pendiente para el próximo domingo); en conversación con LALO Castillo él nos refirió que una vez más la civilidad ganó y de paso demostró al resto del país que gobernar bajo el sistema de usos y costumbres, en pleno siglo XXI, es más que operativo sobre todo en zonas donde la mayoría son “pueblos originales”, ah claro, las Policías Preventivas (Municipal y Estatal) estuvo a la altura.

Balazo al aire.- Acá el tema es ofrecer calidad.

Greguería.- Solo a dos lugares corro cuando escucho el tintinar de una campana: una, los domingos cuando voy a misa y otra, cuando desde la “recepción” me llaman sonando una pequeña campanita…..¡soy Bell Boy!

Oxímoron.-  Con el cielo a mis pies.

Haiku.- hay pocas cosas

tan ensordecedoras

como el silencio.

 

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