Sin medias tintas

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Jorge VALDEZ REYCEN

• Astudillo crea fortalezas inéditas
• Félix, el gran maestro de las fintas
• Comparecen… ¿o se compadecen?

Florencio Salazar se lo dijo al oído: nunca se había visto este poder de convocatoria de un gobernador en funciones. Héctor Astudillo Flores lo registró en la memoria. Es la construcción inédita de todas las fuerzas, de todos los ísmos, de todos los partidos para confeccionar un traje presupuestal a la medida de las penurias, carencias y desafíos de todos.

Lo del viernes en Casa Guerrero fue el mensaje más contundente, de repercusiones con efecto retardado, como sismo, pues, de lo que vendrá en el estira y afloja de los dineros para Guerrero y los 81 Ayuntamientos, los 46 diputados, los 9 de la Cámara Baja y los 3 senadores.

Astudillo volvió a medir la talla, hizo cálculos del corte, sopesó las necesidades de todos los alcaldes y tuvo en sus manos la mejor radiografía de ese movimiento que tendrá movimientos registrados, primero oscilatorios, y luego trepidatorios, en la discusión del paquete fiscal y presupuestal para el 2019, que ya está encima. Va a estar eso… de pronóstico anunciado.

Los pasos del gobernador Astudillo son precisos, didácticos y para que lo entiendan los únicos que incidirán en la toma de decisiones. Dejar a Guerrero al garete, es generar que un asunto de seguridad y tranquilidad nacional se desborde a horizontes indeseables. Es la exposición a tiempo, prudente y quizá la más cuidada en formas, estilo, respeto, que se tenga registro de cualquier otra entidad del país.

No hay estridencias, como en Chihuahua o Jalisco.

Y eso lo tiene bien claro el maestro de las fintas en el terreno de la política más contestataria de éste país: Félix Salgado Macedonio. Sí, el mismo palmo que ha compartido en los últimos 18 años con el presidente electo de México y quizá por ello el parón en seco a los panistas en oposición. Félix es el máster de las fintas en corto, de imponer el drama de una inminente batalla campal y en súper-libre entre figurones del pancracio político. ¿Quién conoce a Félix?

Los muchos sabrán que esas fintas se las han comido los que no saben de qué está formado el orgullo de Las Querendas y odiado por el infausto cacique de Tlalchapa, ya desaparecido por él en política y que ya dejó la vida terrenal. Bravucón, pendenciero, amenazador, eso es Félix en la faceta de senador por Morena, que a Ricardo Monreal le arranca carcajadas y a Yeidkold Polenvski la saca de sus casillas.

Y hablando de casillas, no las de SEDATU, sino de otras que habrán de desafiar los legisladores a partir de hoy a las 10 de la mañana y luego a las cuatro de la tarde, a los secretarios Tulio Pérez Calvo y Florencio Salazar Adame, serán las preguntas y cuestionamientos con motivo de la glosa del tercer informe de gobierno. La segunda será la del morbo, la esperada por la gayola del palco de prensa. La que sisea cada vez que alguien discurre, trastabilla, tropieza o pierde esos estribos.

Inauguración de una pasarela con impronta nueva en su rediseño de formato, a modo y gusto de los nuevos legisladores que llevan la mayoría de curules ocupadas de color guinda. Florencio, cuyo nombre está en letras grabadas en las placas de bronce fuera del recinto o sala de sesiones, tendrá todas las tablas para demostrar dotes añejas de tribuno, cuando el PRI era esa misma mayoría monolítica, aplanadora, invencible… pero ya no.

Informará del tercer año de Astudillo, de la mitad del camino, de las pifias y yerros en la política de protección de género y sus alertas fallidas, de una inútil comisión de atención a víctimas integrada por insulsos y mediocres. También de la fragilidad de una gobernanza y del signo de este gobierno: pluralidad y entendimientos, con altura de miras.

Claroscuros de compadecencias anunciadas… ¡sin lamentaciones, por favor!

Nos leemos… SIN MEDIAS TINTAS.

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