Traslada Salud federal al normalista Aldo a Ayutla

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Ayutla de los Libres, Gro.- Tras dos años de que sus padres hicieran la petición y tras cuatro años de permanecer en tres hospitales, la Secretaría de Salud federal trasladó en helicóptero de la Ciudad de México a la comunidad de Tutepec al normalista de Ayotzinapa, Aldo Gutiérrez Solano.

El propio titular de la Secretaría de Salud, José Narro Robles, encabezó la entrega del estudiante de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” quien recibió un disparo de un AK47 en la cabeza aquella noche del 26 y 27 de septiembre cuando los normalistas de Ayotzinapa fueron atacados por policías e integrantes del grupo delictivo Guerreros Unidos.

Antes de realizar la entrega del paciente, la Secretaría de Salud se hizo cargo de la construcción de una habitación acondicionada y técnicamente equipada con todos los instrumentos que requiere el tratamiento de supervivencia del joven normalista.

Gutiérrez Solano, durante el ataque perpetrado contra normalistas de Ayotzinapa, recibió un disparo en la cabeza cuya trayectoria penetró de lado a lado y le destrozó el 70 por ciento de su cerebro que lo ha mantenido en estado vegetativo desde hace cuatro años.

El normalista fue ingresado al Hospital General de Iguala a donde llegó su familia para conocer su estado de salud. Se encontraron con que los médicos de ese nosocomio no habían hecho nada, sólo le habían puesto una bolsa de plástico en la cabeza, y de hecho le dijeron a la familia que estaba por morir, que mejor se lo llevaran a morir a su casa.

Luego de permanecer 12 días bajo prácticamente nula atención médica en el Hospital General de Iguala, Aldo fue trasladado al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de la Secretaría de Salud federal, en la Ciudad de México, donde recibió atención durante los dos años siguientes, y finalmente fue transferido al Instituto Nacional de Rehabilitación, también en la capital del país, donde permaneció otros dos años.

En declaraciones recientes, la abogada Sofía de Robina, integrante del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez que da acompañamiento legal a las víctimas de Ayotzinapa., había señalado que “Aldo se encuentra en estado vegetativo, conectado a tres sondas: una para respirar, otra para comer, y una más para evacuar. Además de sus padres, Aldo era cuidado en el hospital por sus 14 hermanos”.

“Aldo está en estado vegetativo, y eso quizás no vaya a cambiar. El disparo que recibió destruyó alrededor de 70% de su cerebro. Durante los primeros momentos y días posteriores a la lesión, Aldo no recibió una atención médica adecuada durante doce días y luego fue trasladado al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de la Secretaría de Salud federal, en la Ciudad de México, donde recibió atención durante los dos años siguientes, y finalmente fue transferido al Instituto Nacional de Rehabilitación, también en la capital del país”, explicó la abogada.

“Estos cuatro años que Aldo ha estado en diferentes hospitales, la familia se ha tenido que hacer cargo de él las 24 horas del día, los siete días de la semana –explicó la abogada–. La verdad es que se trata de una familia, como todas las familias de Ayotzinapa, con una dignidad impresionante y una fuerza y una moral impresionantes: Lo que hacen lo hacen con mucho amor, es muy tierno verlos platicarle cosas, cómo intentan bromear con él, cómo le ponen los partidos de futbol que tanto le gustaba ver, es un cuidado muy lindo por parte de personas que no pueden hacer mucho más que estar ahí, junto a Aldo”.

“Pero el costo para la familia ha sido inconmensurable: no sólo vieron truncado el proyecto de vida del menor de la familia, hoy postrado en estado de coma; sino que, para poder permanecer a su lado, muchos de ellos han tenido que abandonar sus trabajos, total o parcialmente, y dejar en Guerrero a sus hijos y cónyuges, para poder estar en la Ciudad de México”.

Para atenuar esta crisis económica y afectiva en la que se encuentra la familia de Aldo, pero sobre todo para cumplir la recomendación médica de acercarlo a su hogar, se construyó en Ayutla, el municipio de procedencia de esta familia, una casa para Aldo que cuenta con una habitación acondicionada y técnicamente equipada con todos los instrumentos que requiere la terapia de rehabilitación del paciente.

Esta casa contará también con espacios para que los familiares encargados de su cuidado puedan habitar con él dignamente, y tendrá un patio donde la familia, campesina, pueda mantener a sus animales.

El compromiso de las autoridades, además, es proveer de capacitación tanto a las enfermeras que deberán estar al cuidado de Aldo de forma permanente, como a los familiares que lo asistan, así como mantener una ambulancia a su disposición, y un área especial para su atención médica en el hospital de Ayutla, para que pueda recibir auxilios médicos adecuados en caso de emergencia.

“No hay en realidad muchas posibilidades de que la situación de Aldo cambie para mejor, entonces, el trabajo es mantenerlo estable –señaló la abogada–. La mejoría, sin embargo, es evidente. Sus hermanos cuentan que Aldo sigue siendo berrinchudo, como siempre lo fue, y que cuando le toca bañarse notan cómo se tensa, porque no le gusta. Y cuentan también que cuando comienzan a hablar de la noche de Iguala, perciben cómo Aldo se tensa, y es ahora algo evidente porque Aldo es muy grande, y muy fuerte. En los dos primeros años, perdió mucha masa muscular, pero luego de eso, con las terapias, ha recuperado fuerza muscular, y eso habla de la buena reacción ante el cuidado que su familia le está dando”.

La entrega del paciente fue en completo secretismo y alejado de los medios de comunicación. El vocero de los familiares de los 43 normalistas desaparecidos, Felipe de la Cruz Sandoval, fue quien confirmó el traslado.

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