El efecto Jaime García…

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“El leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, proverbio chino.

Miguel Ángel Arrieta Martínez

El “Efecto Mariposa” que propuso Edward Norton Lorenz en 1972 nos habla, en una forma resumida, de que el aleteo de las alas de una mariposa en la selva de El Congo puede desencadenar un huracán en el Atlántico.

Miguel Àngel Arrieta Martínez

En Guerrero los aspavientos de un funcionario del Congreso local parecen apegarse a ese concepto de la denominada “Teoría del Caos”, al haber provocado su propio monzón.

La quietud de lo que parecía un término de legislatura sin contratiempos la rompió Jaime García Moreno, director de Comunicación Social del Congreso de Guerrero, con los recientes señalamientos de corrupción al beneficiar a su empresa con jugosos contratos para difusión y publicidad.

De acuerdo con reportes periodísticos, operó con amplia opacidad y discrecionalidad los recursos del órgano legislativo, pero la denuncia surgió doce días antes de concluir la legislatura actual, por lo que los diputados salientes ya no disponen de tiempo para entrar en un proceso de deslinde de responsabilidades.

Pero como en la Teoría del caos, el aleteo de la mariposa ya ocasionó reacciones en la legislatura entrante.

Y es que, según la información dada a conocer en un medio nacional, Jaime García Moreno “benefició a su empresa con recursos del erario por un monto de más de 400 mil pesos” durante los tres años que permaneció en el cargo en la LXI legislatura.

Por lo pronto, al diputado electo por Morena, Marco Antonio Cabada ya adelantó que en un estado con rezago y alta marginación haya un mal manejo de los recursos destinados para la promoción de las actividades legislativas.

De hecho, Cabada argumenta con que no tiene caso gastar millones del presupuesto en un órgano de difusión si su espíritu no se apega a los principios de transparencia y equidad.

Está propuesta, dice Cabada, se ha socializado con quienes conformarán la fracción legislativa entrante de Morena y han coincidido en que los millones que se utilizan para el dispendio o en su defecto para pagar silencio o coptar plumas, puede tener un mejor manejo público y transparente.

De ahí que los diputados de Morena, que son mayoría abrumadora, consideren la posible desaparición de la Dirección de Comunicación Social del Congreso.

Por lo menos, Cabada plantea que de aterrizar la propuesta el Congreso del estado tendrá un ahorro de 17 millones de pesos manejados actualmente sin procesos claros de adjudicación de publicidad, al libre albedrío de los Jaime García.

Aunque la explicación de Cabada sugiere pueda calificarse de viable en ciertos criterios, lo cierto es que en el fondo no puede ser analizada desde el extremo de la radicalización política.

Al final de cuentas, el Poder Legislativo debe trabajar en la construcción de una instancia de coordinación que transmita hacia la sociedad el trabajo de los diputados. Una oficina donde se destierre el criterio de premio y castigo a los medios y comunicadores para acceder a otorgarles publicidad, y en la que se fije la rendición de cuentas como primera regla de operación.

Después de todo, hasta ahora se desconocen los criterios que García Moreno utilizó para otorgar un contrato publicitario, lo que revela indicios de que los requisitos elementales pasan por la amistad y el padrinazgo político, y no por la capacidad de impacto social y penetración del medio.

Obviamente, si se apegara a un conjunto de normas legales para la adjudicación de la publicidad emitida por el órgano legislativo, lo primero que debe informar el director de Comunicación Social es qué mérito tiene su empresa de comunicación para gozar de un jugoso contrato de publicidad. Y dejar en claro si no incurre en un conflicto de intereses por autoadjudicarse servicios publicitarios.

El debate real generado a raíz de la denuncia contra García Moreno, no es si desaparece o no la oficina de prensa del Congreso; la clave está en celebrar un acuerdo para que la próxima legislatura utilice al personal de esa área para manejar la información del Congreso a través del descomunal alcance registrado por las redes sociales, y de ahí que los medios formales tomen lo de mayor relevancia toda vez que ensimismo el poder legislativo es fuente permanente de información.

Sin dejar de lado la selección de un paquete de medios cuya efectividad de función como enlace con la sociedad esté bien comprobada.

Al final de cuentas, el no establecer condiciones de transparencia conlleva elevados riesgos de autoritarismo y corrupción.

Un ejemplo de esta circunstancia ocurrió hace un par de días cuando una periodista directora de un portal digital recibió una airada reclamación y una amenaza velada de parte de Jaime García, por el hecho de que la comunicadora hizo una crítica tomando como base los señalamientos de corrupción contra el funcionario.

En resumen, hay elementos de sobra para trabajar un nuevo enfoque en la labor de difusión del Congreso.

Y decir adiós a los Jaime García Moreno.

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