Expresiones Guerrero

Air Show Acapulco, entre envidias y venganzas políticas

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El primer Air Show se realizó en el gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo en 2005 y fue uno de los espectáculos aéreos que jamás habían vivido los acapulqueños que literalmente invadieron las playas de Acapulco y fue catalogado como de un gran éxito.

En la primera presentación participaron los acróbatas del equipo Thunderbirds de la Fuerza Aérea de Estados Unidos quienes realizaron exhibiciones en sus doce aeronaves Thunder Jets y Super Sabre que fue el deleite de propios y extraños.

El secretario de turismo federal era el panista Rodolfo “El Negro” Elizondo Torres quien se manifestaba abiertamente como visitante de Acapulco desde que era joven y había expresado su beneplácito por realizar acciones turísticas de rescate de Acapulco, desplazado por la Rivera Maya.

Para el siguiente año, aunque poco se comentó sobre el particular, el secretario de Comunicaciones y Transportes, el panista Pedro Cerisola y Weber negó cualquier permiso para la realización del evento aéreo. En los corrillos turísticos se rumoró que las presiones de las grandes empresas hoteleras del Caribe hicieron efecto en un presidente de la República que había sido empleado, años atrás, de las mismas.

En 2011, el gobierno de Ángel Aguirre Rivero realizó el evento el 19 y 20 de noviembre con los aviones integrantes del equipo aéreo Flyers Team y por primera vez participaron aeronaves oficiales de las Fuerzas Aéreas de México, Estados Unidos y Canadá.

En el evento participaron cuatro aviones Zlin, usados por la Armada de México como aviones de instrucción en Baja California; cuatro helicópteros MI-17, usado para traslado de tropa; uno de los recién adquiridos Black Hawk, otro helicóptero Panther y otro MD-920 además de cinco aviones Pilatus PC7 del Colegio del Aire.

La cereza del pastel, en esa ocasión, fueron los cinco aviones Tiger F-5 que literalmente rompieron la tranquilidad de las playas y todas las colonias de Acapulco por donde sobrevolaron por la estridencia de sus motores.

En 2012, la Dirección General de Aeronáutica de la SCT negó rotundamente el permiso para que el espectáculo aéreo se realizara sobre la bahía de Acapulco. El gobierno del Estado, en esa ocasión informó que se habían invertido seis millones de pesos como apoyo del espectáculo.

El Air Show se realizó durante dos días sobre las playas del Acapulco Diamante por lo que bajó sustancialmente la asistencia de acapulqueños principalmente. En esa fecha participaron helicópteros de la Marina Armada de México, la Fuerza Aérea Mexicana que voló aviones F5 y que causaron nuevamente conmoción entre los residentes por la estridencia de sus turbinas además de los integrantes del grupo de acrobacia aérea Aerodinamics.

Ese mismo año, el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa asestó dos duros golpes a la industria turística de Acapulco:

Primero, la Secretaría de Turismo anunció el retiro de la sede permanente del Tianguis Turístico, cuya idea inicial se suponía era propiedad exclusiva de Acapulco.

Antes de concluir la administración, el mismo gobierno federal retiró el comodato que se tenía del Centro Internacional Acapulco y se lo adjudicó a la Secretaría de Marina. Hicieron correr el rumor que las instalaciones serían convertidas en un enorme cuartel de la Policía Federal y en un Centro de Control y Cómputo C4.

Sin embargo, para el año 2014, el entonces alcalde Luis Walton Aburto informó que la Secretaría de Turismo, a cargo de Claudia Ruiz Massieu, y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a cargo de Gerardo Ruiz Esparza, habían negado cualquier permiso para realizar el espectáculo.

De acuerdo con el entonces titular de Turismo Municipal, Netzha Peralta Radilla, el primer edil porteño, dialogó con Salvador Sánchez Estrada, subsecretario de SECTUR del gobierno federal para avisar que el espectáculo del “Air Show”, se posponía hasta nuevo aviso.

Seis días atrás se había hecho el anuncio del espectáculo aéreo que sería acompañado de otro artístico en las playas como parte de un programa de ayuda emergente para Guerrero. Empero, el anuncio de la cancelación tiró por la borda todos los esfuerzos.

En septiembre de ese año, la noche entre el 26 y 27, integrantes del grupo delictivo Guerreros Unidos desaparecieron a 43 estudiantes normalistas. La narrativa ante las autoridades fue que los habían asesinado y los habían calcinado además de sus restos fueron arrojados al río Cocula. El caso evidenció el maridaje entre grupos del crimen organizado y autoridades municipales de Guerrero, a través de sus policías locales.

Esa situación, sin que se dijera oficialmente, fue el motivo principal por el que el gobierno de Enrique Peña Nieto haya negado cualquier permiso para realizarse un espectáculo aéreo cuando el asunto comenzaba a quemar a las administraciones estatales y que provocó la renuncia del gobernador Ángel Aguirre Rivero y su sucesor, Rogelio Ortega Martínez, no ofreció garantía alguna de que no sucedieran conflictos por el evento.

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